Gedge, Pauline
1 - La Cienaga De Los Hipopótamos
En este primer volumen nos encontramos en pleno segundo milenio antes de
Cristo: Tras centurias gloriosas de conquistas sin par, Egipto se halla
sometido al yugo de los hicsos a quienes los egipcios denominaban setiu
o hekaiesut, es decir «los caudillos extranjeros», un pueblo bárbaro
llegado del norte para imponerse sobre la corrupta XII dinastía
faraónica.
Sin embargo, Apepa, el temido rey de los setiu, no puede
disfrutar con plenitud de su poder porque al sur, en una pobre y lejana
provincia a orillas del Río de la Vida, se encuentra Seqenenra Tao,
Príncipe de Weset, descendiente del último faraón, encarnación de Horus e
Hijo del Sol. Recluido en sus remotos dominios, Seqenenra es en
apariencia un súbdito fiel, pero ante los ojos del monarca invasor es un
desafío a su omnipotente autoridad soberana, ya que en un solo reino no
hay lugar para dos encarnaciones de la divinidad.
Así pues, cuando el
rey de los setiu le somete a una serie de pruebas y humillaciones
indignas del sucesor del gran Sesostris, conquistador del Nilo,
Seqenenra decide acabar con las reales afrentas y poner fin al vasallaje
de los suyos, a sabiendas de que el precio a pagar será desmesurado.
2 - El Oasis
Si en La ciénaga de los hipopótamos —la primera parte de la trilogía
Señores de las Dos Tierras—, el rey Seqenenra, perteneciente a la
estirpe de los Tao, inicia la lucha para expulsar a los invasores
hicsos, en esta segunda es el príncipe Kamose, su hijo y heredero, quien
prosigue la insurrección para unificar el reino y desalojar a los
extranjeros.
Con un ejército de cincuenta y cinco mil
hombres, las victorias y devastaciones se suceden a lo largo del Nilo
hasta que las tropas llegan a los muros de la inexpugnable Het-uart, la
ciudad donde se encuentra Aqenenra Apepa, el rey usurpador que ha tomado
como esposa a Tani, la hermana menor del príncipe.
Ante la prolongación
del asedio y la inminencia de las inundaciones, Kamose decide esconder a
sus soldados en un oasis del desierto hasta la retirada de las aguas y
tender allí una trampa a su mortal enemigo. Sin embargo, a pesar de las
victorias cosechadas, Kamose mantiene la sospecha oculta de no ser el
verdadero elegido por los dioses como rey de Egipto.
3 - El Camino de Horus
Este último volumen de la trilogía «Señores de las Dos Tierras» se
inicia con la coronación del nuevo Príncipe de Weset, Ahmose, como Rey
del Alto y Bajo Egipto.
El hermano de Kamose se propone acabar la tarea
iniciada por éste e instaurar un reinado donde impere la tolerancia.
Para ello exige a los nobles jurarles fidelidad a él y a su esposa
Aahmes-Nefertari, la cual se encargará de capitanear a los guardias de
palacio mientras su marido parte a reconquistar las tierras del Delta y
asediar Het-uart. Su sueño es derrocar a Apepa, liberar el Delta y
dominar el Camino de Horus.
Sin embargo, en las largas horas de
vigilia que impiden el sueño, Ahmose se siente solo, presa de la
obsesiva necesidad de reinstaurar la gloria del Egipto ancestral, una
nación maldita y bendita por los dioses. Así pues, en sus hombros ha
recaído la nada desdeñable tarea de concluir la lucha que han librado
tres generaciones de la estirpe Tao.
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