Varela, Pau
No fue una guerra. No hubo lucha alguna. A las doce de la noche de un
domingo de octubre frío pero ordinario en todo lo demás, ni veinticuatro
horas después del avistamiento de la primera nave, la humanidad pasó de
dominar la tierra a ser una especie en peligro de extinción.
Los
ejércitos de la mayoría de potencias militares del planeta quedaron
reducidos a cenizas durante las dos horas siguientes al primer contacto.
Ni rebeliones, ni héroes, ni resistencia, ni grandes batallas.
Simplemente el exterminio sistemático de toda una especie... Nosotros.
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